No se trata de parecer un hombre, pero sí de dejar la coquetería en el armario con los vestidos y complementos.
Esta tendencia empezó el pasado otoño, y está cogiendo fuerza hasta el punto de ser protagonista de campañas de publicidad como la colección de Zara Otoño Invierno.
Abarca cortes prioritariamente a lo garçon, pero jugando con desconexiones en algunas zonas como parietales o flequillos.
Ya que el resto del look deja poco a la imaginación, a la hora de la coloración jugaremos con toda la paleta de colores, desde rojos a verdes o azules.. todo está permitido.
Con el vestuario no hay que esforzarse mucho, o al menos eso debe parecer: camisetas viejas, camisas de corte masculino, pantalones pitillo o de pinzas, vaqueros... y cero complementos, como mucho unos pequeños pendientes sin pretensiones)
Lo peculiar de esta tendencia es que los cortes pueden hacerse en chicas y también en chico, de manera que a veces hay que mirar dos veces...
Si te gusta la idea pero te parece un cambio demasiado radical, puedes ser andrógina por un día y recogerte el pelo hacia atrás o con raya, pero bien tirante y con un maquillaje suave o ahumado.